Ganar y perder

Ganar y perder

Vivimos insertos en una cultura altamente triunfalista, donde los verbos más destacados son: triunfar, llegar, culminar, realizar, etc. Ante estos verbos, guías de nuestro camino, hemos creado acciones guardianas, también en formas verbales: acabar, exterminar, desaparecer, eliminar, pasar la página, etc. Así transitamos una vida, llena; o del orgullo vacuo de quien ha conseguido todo, pero no lo ha disfrutado, y menos calibrado el precio que ha pagado y paga por ello.

Como ignoramos lo sagrado en nosotros, porque para descubrirlo haría falta un trabajo duro y difícil de conexión y valoración propia, evidentemente enarbolamos acciones titánicas, dificilísimas, que nos roban la vida, pero que nos dejan, aparentemente, libres de deudas con los otros que, en nombre del amor, creemos que esperan eso y más de nosotros.

Ante este panorama, vivimos presos de una idea colectiva que pareciera tironear de nosotros, dividiendo al mundo entre triunfadores y frustrados; los primeros con un peso enorme en la espalda y con la sensación de que lo tienen todo, pero “algo falta”. Los segundos, con el peso de sentir que el mundo los mal señala, y el resentimiento al sentir que ni la vida, ni Dios, ni la sociedad, ni el destino les dieron la oportunidad.

Creo que mi proposición a reflexionar en esto, tiene que ver con revisar; primero en nosotros, estos verbos para aderezarlos con nuestra parte personal e individual que sólo nos hablará cuando, por fin, nos detengamos, nos conectemos y nos permitamos expresarnos desde allí, sin miedo a que nos dejen de querer; quizás por mostrarles a los otros, lo que quizás todos sueñan pero son incapaces de decirse, por el riesgo a quedarse solos.

Toda esta locura, seguramente se trate de una posibilidad escondida de sacar lo efímero, lo superficial, lo que nos agrede; y quedarnos, luego de reconocerlo en nosotros, con lo realmente importante y sagrado; defenderlo y resguardarlo de la necesidad invasiva que el colectivo nos quiere imponer como valores primordiales. Será entonces, cuando podamos conjugar nuevos y humanos verbos como: cuidarnos, amarnos, compadecernos, disfrutarnos, rendirnos, sorprendernos, fragilizarnos.

El problema y la solución, como siempre, reposa en nosotros.

Hasta la próxima sonrisa.
Carlos Fraga

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